“La escolarización forma parte de nuestras vidas”
Autor: J. Gimeno Sacristán
En este libro, el autor nos expresa como la educación impartida en las instituciones escolares forma parte de una realidad social y cultural; el ingresar y permanecer por un determinado tiempo en la escuela es una experiencia tan natural y cotidiana que muchas veces ni siquiera logramos hacer conciencia del significado que tiene en la vida, en las sociedades y en las culturas.
La universalidad de la escolarización, su extensión y el hecho de que exista en diferentes países de forma parecida, hace que parezca que ocurrió por necesidad, no sólo como práctica institucionalizada sino como una construcción mental; uno de los mitos de la educación escolarizada es que <
La necesidad de establecer el sentido de la educación es esencial porque:
1) La educación obligatoria es la realidad en la que trabajan muchos profesores.
2) Es un fenómeno que con al expandirse a toda la población y prolongarse hacia edades más tempranas y avanzadas esta cobrando una importancia social de primer orden en la vida de los seres humanos, las familias y la sociedad entera.
3) Es una transformación que afecta a las funciones que de manera tradicional hacía la familia.
4) Como fenómeno institucionalizado se está viendo afectado por loas cambiantes condiciones de la cultura y de la sociedad.
5) Y, porque en determinados sectores sociales se ve a la educación como algo que se puede comprar y vender, cuando ésta se trata de un derecho universal para todos.
La trayectoria de este derecho:
En la antigüedad las clases sociales altas tenían el privilegio de recibir exclusivamente la educación; después con la extensión de la escolaridad obligatoria a todos los sectores de la población se percibía ésta como imposición unida a métodos poco adecuados como una imposición “la letra con sangre entra”.
Esta ha sido una de las luchas del progresismo pedagógico durante el siglo XX, además de procurar que sea una educación real y gratuita y que sea una experiencia enriquecedora y atractiva.
La escuela, ante la modernidad es un medio que sirve para extender los saberes, propiciando que todos participen y crezcan así sus capacidades motrices, permitiendo la transformación de los seres humanos, acrecentando mejoras en la sociedad; la escolarización debe darse desde las circunstancias en las que viven, no se puede educar desde un vacío, sino con nutrientes culturales para una sociedad existente.
Esta función de la educación implica preparar para participar activamente en la vida productiva, en la economía, en el mundo social, en la vida política, en el intercambio de significados a través de las relaciones sociales. Este es el sentido de “Educar para la vida, en la vida misma”. La escuela debe tener un proyecto de hombre y de sociedad enraizado en el presente y la realidad que le rodea.
La educación escolar no es un hecho espontáneo sino que va dirigida por la reflexión de los seres humanos que la rigen y es asumida, encarnada y moldeada por un profesor; en la escuela obligatoria todos deben progresar, “crecer” sin exclusión alguna, es así como el compromiso y la preparación del maestro es fundamental.
La escuela se justifica como aparato difusor y creador de cultura en los sujetos en tanto sea capaz de difundir eficientemente la tradición, aquellos contenidos y habilidades indispensables para la socialización. El pasado (cultura) es la fuente del presente y el material sustancial para construir el futuro al ser rehecho en el presente. N o hay futuros sin raíces previamente.
Bibliografía:
Sacristán, J. Gimeno.(2005) La educación obligatoria: su sentido educativo y social. Ediciones Morata S.L.
ALUMNA DE LA MAESTRIA EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
JULISSA VERONICA CORTES QUIÑONEZ
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